Noms/Cognoms Ángela Mena (treballadora social) i Pepe Lisarde (educador de carrer)
Títol  Ángela Mena i Pepe Lisarde, del primer equip de Serveis Socials
Temàtiques serveis socials, habitatge, dona, infantesa
Data i lloc de l’entrevista  Dimecres 31 de gener de 2024, a l’Associació
Equip entrevistador  Etnopèdia (Laura Yustas, Nelo Vilar)
Enllaç  https://youtu.be/sGgL9tlXCy8
Extracte  https://youtu.be/pBnjrNcNAiY
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Publicacions relacionades La lluita pel Centre Cívic i Social al barri (des de 1976)

La lluita per la Legalització de terrenys (1977-2000)

La lluita per la Salut integral, part I (1976-1985); Part II 1986-95); Part III (1996-2005)

Entrevista a Amparo Coscollá i Ana Costa, la salut integral i el Centre de Salut


Programación 89 y guía de recursos Natzaret (1989). Edició de l’Associació. Podeu descarregar el document (del que parlen Ángela i Pepe en l’entrevista) fent clic sobre la imatge o en títol.

Parlar dels inicis dels Serveis Socials al barri és recordar la lluita per aconseguir el Centre Cívic i Social, i també del grandíssim treball fet des de tots els àmbits del barri. És un tema que ens du necessàriament a pensar en el treball fet per Sió[1] Planas com a Assistent Social (actualment dit Treballadora Social) i després pel gran primer equip i pels que han vingut darrere. El relat que trobareu en esta entrevista és l’experiència en primera persona d’Ángela Mena i de Pepe Lisarde, integrants d’aquell primer equip. L’equip complet estava format per Sió i Ángela com a treballadores socials, per Jesús i Pepe com a educadors de carrer, i per Anna com a psicòloga. L’entrevista amb Ángela i Pepe ha sigut fàcil, divertida i interessantíssima. És més llarga de l’habitual, però pensem que paga la pena per la rellevància del seu contingut. No només ens expliquen els seus inicis en els SS.SS., sinó el procés d’implantació a Natzaret com a projecte pilot a València (junt a l’equip de Malvarrosa).

Sinopsi

Ángela i Pepe ens parlen de com era el barri quan arribaren, de tot el treball que es feu, de la immensa participació veïnal i de la implicació de tot el barri. Cal destacar la importància d’este moment fortament il·lusionant, on estaven sent part del naixement del seu àmbit de treball. Estaven creant-se els Serveis Socials i, com expliquen ells mateixos, tot estava per fer: mancava el marc jurídic, però també fou un espai privilegiat per a l’experimentació de l’acció participativa. Es treballava amb el veïnat a peu de carrer, amb uns processos participatius envejables. Simultàniament, s’estava produint un procés semblant, per exemple, en la Salut Integral, com veiem en les publicacions específiques: La lluita per la salut al barri I (1976-1985), II (1986-1995), III (1996-2005), Entrevista Amparo Coscollá (infermera) i Ana Costa (metgessa).

Gràcies, Ángela i Pepe, per compartir la vostra experiència amb Natzaretpèdia!

Jesús, Pepe, Sió, Ángela i Anna (educadors de carrer, assitents socials i psicóloga, respectivament, del primer equip de Serveis Social del barri.

Jesús, Pepe i Sió, del primer equip de Serveis Socials.

Transcripció (en el castellà original)

Ángela.- Bueno, pues yo soy Ángela Mena y llegué en el 82, en el curso del 82, septiembre. Yo estaba estudiando Trabajo Social y entonces Sió Planas estaba contratada aquí en la Asociación de Vecinos como trabajadora social y pidió prácticas en la Escuela de Trabajo Social. Y yo estaba en lista de espera porque había pedido prácticas en un barrio. Entonces, bueno, nos presentaron y hubo química enseguida y dije “pues pa mí” [risses]. Voy para allí, pero volando. Yo y otra compañera, Amparo Medina. Y hicimos aquí un curso. Y eran prácticas de todo un año, de todo un curso. De septiembre hasta junio. Era ir a clase y hacer prácticas. Era clase por la mañana y prácticas por la tarde. Entonces estábamos aquí en la Asociación de Vecinos en Francisco Falcons y ahí pues fue conocer a toda la gente del barrio, toda la dinámica del barrio… e hicimos una recopilación de toda la trayectoria de la Asociación y la plasmamos en una memoria… Yo creo que dejé ahí una copia, pero no sé ahora. Yo tengo en casa esa copia y la traigo para la Asociación. Y entonces nada, estuve ese curso y salió… esa experiencia… justo cuando terminábamos las prácticas, el curso, salió… sería en octubre del 83, ¿no?

Pepe.- En octubre se inauguró el equipo, pero en septiembre creo que es cuando empezamos.

Ángela.- Salió… exacto, salió la convocatoria de una selección porque se iba a generar los Servicios Sociales en el ayuntamiento de Valencia. Porque en Valencia en el año 83 todavía había Caridad. Era Caridad. Estaban unas compañeras trabajadoras sociales en la calle de ahí donde está el empadronamiento y daban el bono de la caridad, la tarjeta sanitaria para los pobres, etcétera. Entonces contrataron a Concha Noguera para crear la Delegación de Servicios Sociales. Y dijeron “bueno, pues vamos a hacer una experiencia piloto”. En Nazaret y en Malvarrosa, porque el movimiento asociativo había demandado servicios sociales. Entonces nos presentamos una serie de profesionales y salimos. Un equipo pequeño aquí en Nazaret y otro equipo en Malvarrosa. Y ése fue el comienzo.

¿Y el tuyo?

Pepe.- A mí me llaman Pepe Lisarde, yo empecé aquí como educador de calle y en el momento era muy importante, porque estamos hablando del 83 y la Delegación de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Valencia en la plaza de América era asistencialismo y… lo bueno era que sí que intentaban organizar una delegación y nosotros yo creo que una de las cosas bonitas era que había muchas movidas, claro, pensad que en el año 83 la legislación no se había desarrollado. Y nosotros trabajábamos con ideas de Barcelona, País Vasco, Francia… y había mucha inquietud profesional.

Eso es apasionante, vamos.

Pepe.- Más que apasionante porque había que construir todo. Hoy tienes una ley y unas órdenes legales… pero en aquel momento íbamos… Era la transición de gobierno central a autonómico, traspasos… los niños estaban, había que sacarlos de los centros que eran grandes, de la Misericordia… Entonces había todo un movimiento… y de los primeros entiendo yo… o sea, trabajadores sociales ha habido muchos años, y en los barrios las asociaciones de vecinos siempre contaban con ellos porque hacían estudio de barrio y de una manera u otra los educadores de calle nacieron por una demanda también de trabajadores sociales, porque veían que había que llegar más lejos. Y sobre todo los niños, es donde más. Si miráis la programación del 89 o si miramos cuando creó Concha Noguera, contrataron a Josep Vicent Marqués, ¿os suena?

Hombre, conocidísimo.

Pepe.- Bueno conocidísimo, ese señor con las asociaciones de vecinos era de los primeros, ecologista, que iba al barrio a animar [crit d’entusiasme]. Y yo estaba en Benicalap y allí apareció.

Ángela.- Le encargaron un estudio.

Pepe.- Eso es.

Ángela.- Y entonces él nos entrevistó a todos los técnicos que estábamos en ese momento. Fuimos a su casa…

Pepe.- Había una mezcla de… “poneos en acción, pero yo voy a revisar los conceptos”… [risses] [5 min.] “Activitis, ¡tenéis activitis! –Pero por qué. –‘Hay que hacer, hay que hacer’… Eh” Pero si nos fijamos, ¿cómo se llamaba el equipo? Se llamaba “de acción comunitaria”. ¿Y por qué se llamaba de acción comunitaria? Aún no había salido ninguna ley. O sea, la primera original que llegó a Valencia se llamaba La familia educadora y si no recuerdo mal creo que era el 87 o por ahí.

Ángela.- Bueno, 87 o antes, Pepe, porque yo recuerdo que hicimos unas jornadas con Marco Marchioni, que lo invitamos al barrio, hicimos unas jornadas con él en las que nos dio un seminario de acción comunitaria.

Pepe.- Eso fue posterior.

Ángela.- Pero nosotras ya llevábamos la línea de acción comunitaria como tú dices. Pero dijimos, en un momento dado que yo creo que era 85-86, ¿no? Y llamamos expresamente a este hombre porque era el teórico de referencia de la acción comunitaria. E invitamos a todas las asociaciones y entidades del barrio. Y nos hizo un seminario y claro nos reafirmó en esa línea. Y entonces esa línea la adoptó nuestra delegación de servicios sociales. La Concha Noguera dijo, sí, sí, a mí me interesa esa línea. Y los dos primeros equipos, Nazaret y Malvarrosa, salimos con esa línea muy determinada. Estábamos metidos en todas… bueno, en todas no, pero en casi todos los meollos de los barrios. Y hacíamos una coordinadora para esto, y hacíamos otra coordinadora para lo otro y hacíamos un informe de vivienda por esto. Éramos una fuerza dinamizadora y dábamos voz a las entidades de cara al ayuntamiento.

Pepe.- Había una concordancia que era, con Josep Vicent Marqués, pues dar estructura a lo que íbamos a hacer, tener ahí esa situación, unos días después vinieron otros profesionales… que en el caso de aquí primero vino Sió como una reivindicación del barrio, después vino el equipo, una reivindicación del barrio, y elección del ayuntamiento porque las dos zonas demandaban y veían que era más propicio que saliera bien. Claro, cuando… tú piensa que el ayuntamiento hasta el 82 prácticamente no tiene legislación, y no empieza… Y el traspaso de competencias lo mismo, no había… y nosotros para actuar había que actuar con la buena voluntad.

Ángela.- Sí, porque los comienzos fueron penosos porque por la ley de restricciones de las haciendas locales no podían contratar, el ayuntamiento no podía contratar profesionales, había una crisis tremenda. Entonces dijeron “ay, os tenéis que hacer una asociación para que podáis cobrar”. Y entonces nos tuvimos que hacer una asociación, asociación de profesionales.

Pepe.- …En septiembre empezamos y en diciembre aún no estábamos contratados. Y en diciembre es: “no sabemos cuándo vais a cobrar”. Vale. Y en enero o marzo: “no sabemos si os vamos a pagar” [risses]. Ése es el primer trozo, que dices, a ver, ¡Ayuntamiento de Valencia! Alucinante. Después llegó esto. ¿Solución? Asociaciones fantasma para dar el paripé legal, pero dices, coño, el Ayuntamiento de Valencia.

Ángela.- Hubo gente que se lo tuvo que dejar porque claro, tenía familia y dijeron… oye, yo no puedo mantener a mi familia con esta incertidumbre, cobrar cada cinco o seis meses. Llega un momento que cobramos a los seis meses.

Pepe.- Nosotros teníamos la ventaja de que estaba Sió que facilitaba… Todas las puertas estaban abiertas, estábamos bien recibidos. [En el] Local de la Asociación de Vecinos, con mucha ilusión, con ganas de aprender, relacionados con la asociación. Estaba Trobada, que era protección del menor. Pasamos… se discutió mucho: colegio de educadores, la creación social… Las energías que se pierden porque uno piensa “hay que proteger a los menores” y otro piensa “tenemos que ser profesionales igual que los demás”. Bueno, vale. Y en aquel momento pues igual que los trabajadores sociales también tenían que reunirse para su profesión de alguna manera. Entonces era un momento muy apasionante. Los vecinos te cuidaban, te protegían… “zona peligrosa”, cuando iba a las Casitas de papel o a Macarena, al principio… [risses].

Ángela.- Nos robaron algunas cosas por el camino [risses].

Pepe.- Había que estar… cuando había mucha tranquilidad decías, hostia… va a pasar algo [risses]. ¿Qué iba a pasar? [10 min.]

Ángela.- Bueno, uno de los grandes cometidos de cuando empezamos fue las Casitas de papel escolarizar a toda la población infantil, que no era poca, que no estaban inscritos.

Pepe.- Algunos no estaban inscritos.

Ángela.- No estaban ni inscritos, un porcentaje elevadísimo. No estaban vacunados. Y no estaban escolarizados. Pero bueno, aquí los niños por la calle. Eso fue la gran… Nada más empezar empezamos con eso. Y atención individualizada y luego Pepe y otro compañero [Jesús] de calle, de trabajo con menores. Y empezamos ahí… teníamos trabajo a punta pala, yo me acuerdo que hacíamos más horas que un tonto. Había días que estábamos aquí hasta las diez de la noche.

Pepe.- A ver: sábado, acampada con los niños; eso no estaba dentro del horario, no sé qué, acampada… sin seguro [risses]. “¿Qué ha pasado? –El señor que estaba en el pueblo con las llaves puestas en el coche se lo han llevado. –Vale” [risses]. O sea, no te podías… vamos. Y aun así es la gracia porque los niños se lo pasaban… Yo creo que tuvimos la suerte de profesionales muy inquietos, con muchas ganas, con mucha ilusión, ganas de aprender… y también el momento. Tú ibas a Trobada y veías profesionales que estaban preparando la delincuencia… y ahí salían muchas asociaciones y aquí tuvimos la ventaja o… de que llegamos en un momento propicio. Por el barrio la gente nos respetaba, nos conocían, teníamos todas las puertas abiertas. Yo cuando alguna vez iba a las Casitas de papel que iba mucho, de vez en cuando tenías algún incidente porque iba gente a comprar droga… pero hasta los vecinos de allí “este es de los niños, este es de los niños”, los niños nos salvaban… [risses]. Porque claro, te encontrabas ahí que… yo qué sé a qué iban. Y veías cosas, pues eso, que dices yo no me dedico a la delincuencia de… a detener. Pero esas zonas pues… siempre iba alguien, robaban, desaparecía lo que habían robado… el banco. Siempre era el mismo esquema. ¿Y quién estaba detrás? Y eso, y la droga, cuando iba a haber una redada enseguida te dabas cuenta. Empezaban a correr coches, desaparecían todos. “Hoy viene la policía”, venía la policía. Pero hay cosas muy importantes de la historia que a veces es difícil hablar, en plan general aquí ha habido siempre idea de convivencia, identidad… y los problemas porque…

Ángela.- El problema fundamental de los gitanos y los payos. Ése nos lo encontramos al llegar porque había un rechazo muy grande hacia los gitanos, porque claro, eran focos concretos en las Casitas de papel y la calle Macarena. Entonces estaba muy localizado, además familias que se dedicaban a la venta y claro, el barrio… el barrio lo sabía. Sabía dónde estaban estas familias y tal. Y claro, cuando atendíamos a estas familias, estas familias también venían a pedir ayudas, pero nosotras conocíamos toda la historia, y claro, la gente se echaba las manos a la cabeza porque muchas becas iban a la población gitana. No entendían que era un instrumento para escolarizar, no tanto porque pasaran hambre, porque a lo mejor no había hambre, pero había que escolarizar. Y hacer entender eso a la gente del barrio era duro porque te venían a la consulta y te despotricaban: “¡es que ustedes sólo dan ayudas para los gitanos!”; y fue difícil esa parte. Pero bueno, esos primeros años fueron duros por esa rivalidad payo – gitano, pero conseguimos escolarizar a toda esa población, lo conseguimos. Conseguimos quitar las Casitas de papel, recolocar a las familias, no hubo mucho acierto en algunas intervenciones, pero… y estábamos amenazadísimos porque claro. Un día tuvieron que venir la policía aquí y custodiarnos porque estábamos amenazados con que iban a venir a quemarnos el chiringuito. Porque efectivamente sabían que nosotros habíamos hecho un estudio de la zona, habíamos hecho el censo con una compañera, Amelia Cubells, y entonces claro, nos señalaban directamente “vosotros sois los que aquí nos habéis desalojado”. Como todas las familias no habían conseguido vivienda, porque a los traficantes no se les había dado vivienda, se les había dado vivienda a las familias que realmente lo necesitaban y que no vivían de la droga [15 min.]. Y claro, eso fue un punto de inflexión, yo recuerdo allí una asamblea más tensa que tensa, que fue complicada.

Pepe.- Depende del momento había problema real o utilización política del tema. Porque cuando llegó Unión Valenciana en todos los barrios, y aquí también, lo utilizó. Quiero decir, que a veces era real, porque la zona de Macarena y las esquinas era una zona conflictiva, y las Casitas de papel y las esquinas… por qué, porque era una zona de paso y entonces… pero conforme se iban haciendo cosas, yo creo que había cosas inevitables. Si alguien tenía que robar y no tiene condiciones y está acostumbrado y otro se aprovecha de él es muy difícil… Igual que detectamos un problema grave, que era el de la utilización de pastillas por las mujeres. Muy difícil de detectar el alcoholismo en las mujeres entonces, pero ya… escarbando ya… “es que no puedo dormir”, “es que…” y veías que había mucho en aquel momento.

Ángela.- Claro, trankimazines…

Pepe.- Claro, era muy difícil porque las mujeres no bebían socialmente… A lo mejor hacías las visitas fuera de horas y entonces la pillabas. Quiero decir… pero claro, trabajábamos con el apoyo del compañero. Y Sió hacía un papel muy importante, primero porque ya había empezado, con ella había hecho su estudio y ya tenía preparado el conocimiento del barrio y las puertas abiertas. Entonces claro, eso facilita… Y después aquí hay un espacio reducido y tuvimos la ventaja de la Asociación de Vecinos, llevaba una línea de trabajo, igual que en otros barrios, y claro te enriquece porque estudiamos el territorio y dentro del territorio estaba el conflicto: Arlesa, la salud, tuberculosis… ¿Qué más? Casitas de papel… Un problema del profesional es descubrir una realidad que no has conocido hasta ahora. Y cómo te toca a ti.

Ángela.- Sí, y la vivienda. El otro conflicto grave fue la vivienda. Total, que cuando hicimos con Marco Marchioni ese seminario, él como estrategia nos dijo “tenéis que buscar un problema del barrio que aglutine al barrio, para a través de él hacer una dinamización comunitaria”. Y dijimos, es que lo hay, es que hay muchos, pero uno de los gordos es la vivienda. Porque no había vivienda pública, no había tampoco construcción nueva de vivienda.

Pepe.- Ni las condiciones de… aún estaba Sió legalizando terrenos, el agua potable, las cubas que hay que vaciar, que aún se gestionaba… Legalización de la casa. Duró años eso.

Ángela.- Total, que hicimos ese estudio y ese estudio, claro, revelaba un diagnóstico atroz. Claro, como eso era una bomba de relojería para el ayuntamiento, porque eso que lo hubieran hecho los trabajadores de Servicios Sociales, que se podía instrumentalizar por la oposición en el sentido de que denunciaba… no era una denuncia tácita, pero era claramente una denuncia de necesidad, entonces nos prohibieron que lo publicáramos. Nos prohibieron que lo publicáramos, pero no era un elemento sólo nuestro, era de todas las entidades que habían participado en ella, que eran muchas porque era un elemento de acción comunitaria. Total, que nos lo prohíben, nosotros a título personal lo firmamos y nuestra jefa nos amenaza. Nos amenaza y nos dice “como lo firméis, ateneos a las consecuencias”. Lo firmamos y pasó, hubo consecuencias. Hubo consecuencias terribles y cada uno salió por donde salió.

Pepe.- Hubo un cambio en la delegación, llegaron los sociolistos y quitaron a los anteriores, se apropiaron y dijeron “políticamente vamos a ser los mejores” y entonces era pasar de un sistema participativo que aportaban los profesionales que hacíamos jornadas, formación interna, propuestas… material técnico… Entonces, ahora ya no participan, esto es jerárquico, es la administración, nosotros somos los que vamos a mandar… Esto lo firmamos individualmente cada uno, había llegado un compañero, contrato temporal de seis meses, y no se lo renovaron al día siguiente. Y yo le dije “no lo firmes. –¡Hombre!”. Aún se acuerda, él. No cuento más porque no… [risses], vamos a dejarlo ahí. Pero dices, a ver, cómo empiezan unos profesionales sin contrato… ¡Ayuntamiento de Valencia! Sin contrato… pero al año siguiente… yo no sé cuándo nos contratarían.

Ángela.- Sí, nos contrataron.

Pepe.- La Asociación.

Ángela.- Nos contrataron en la Asociación, pero hasta… [20 min.] mira, empezamos en el 83, hasta el 91 que fueron las primeras oposiciones a trabajadores… o sea que fueron las de Trabajo Social, creo, o las de Psicólogos.

Pepe.- Primero Trabajo Social.

Ángela.- Trabajo Social. Fijaros si pasaron años, en una situación de contrato con unas asociaciones. De las cuales los gestores, las gestoras, éramos los propios profesionales. Era un instrumento para cobrar. No era… era ficticio totalmente, era sólo para cobrar.

Pepe.- Digamos que son otras dinámicas, una dinámica de cómo el ayuntamiento de esa época que se hace democrática qué ocurre, la línea política y técnica cómo se relaciona y cómo afecta. Pero ese es otro tema, el caso es que empezó, ¿por qué empezó acción comunitaria el Ayuntamiento de Valencia? Porque estratégicamente y conociendo lo que había en el país y por ahí parecía lo mejor.

Ángela.- Y contrataron…

Pepe.- Y si te fijas las leyes, en todas hay Participación Ciudadana. Y si lo llevas al plan estricto, ¿te acuerda aquí qué hacíamos? “Memoria”, hablábamos con los vecinos y decíamos: “vamos a programar”, y se lo decíamos “esto es lo que hemos programado”. Y con Vicent Marqués era mucho: “el activismo, ¿o para qué vais? ¿Sois religiosos? ¿Vais a salvar?” [risses].

Ángela.- Y esta línea se impuso hasta el… creo, hasta el 86 y contrataron a un jefe que era Paco Hernández. Como jefe de Acción Comunitaria. Nos lo pusieron como jefe, defenestraron a la Concha Noguera y pusieron a Paco Hernández, que era un sociólogo que venía de la Universidad de Alicante con su línea de Acción Comunitaria, pero este jefe llega un momento que se le cruzan los cables y cambia radicalmente. Lo de la Acción Comunitaria le duró… [risses].

Pepe.- Yo no entraré ahí porque empezaría a decir barbaridades… [risses].

Ángela.- Le duró…

Pepe.- Se llama apropiarse del trabajo de los demás diciendo que lo he hecho yo… ¿Te acuerdas de Gustavo [de] mendicidad? Era un argentino que había hecho un trabajo de mendicidad, llegó éste y dijo “esto lo he hecho yo”. Así, delante de todos. No vale la pena perder… Es, ¿qué ocurrió en los ayuntamientos? ¿Qué ocurrió con esa inquietud profesional? Entonces, ¿es sálvese quién pueda? No, porque la riqueza de este trabajo es lo que los demás te aportan, y si descubres a veces que tu compañera lo hace mejor que tú, pues alégrate. Pero ahora el problema será cómo controlamos a los profesionales que se les ha ido la bola o están mal. Que están ahí. Cómo los controlamos.

Ángela.- Que están revolucionando al barrio.

Pepe.- Revolucionando no… Ahora no hablo yo de aquí porque no conozco. Ahora. Pero en plan general, nosotros podíamos discutir, discutíamos, pero después seguíamos trabajando. ¿Y por qué trabajábamos? Coincidíamos en objetivos: convivencia…

Ángela.- Ideológicamente coincidíamos, en lo que era nuestra misión en el barrio coincidíamos totalmente.

Pepe.- Y todo lo que se hacía y se programaba se comunicaba. Y cuando la gente te veía por la calle o interviniendo o con un niño, te miraban… que a veces se les caía la baba, o te echaban piropos… [risses]. Hoy en día te va un profesional y dices, a ver, riesgo… la institución, riesgo… tus compañeros, riesgo… después el trabajo… Y este trabajo, el pensar… tropiezas con una realidad que te parece dramática. Pobreza, ¿tú sabes lo que es una casa que no hay nada? Nada. Un colchón en el suelo o dos, o tres. ¿Agua? ¿Qué agua? A la fuente. ¿Baño? ¿Qué baño? Eso es una casa. Y si tú ves un niño maltratado en aquel momento, maltratado podía ser sin ropa, sucio… ¿Ha comido? No. ¿Sus papeles? ¿Qué papeles? Nació… Que es lo que dice ella, niños y familias sin documentación. Te encontrabas de todo. Pero si te fijas, esto es del año 89 [la programación en papel] pero el esquema era más o menos el mismo. Había servicios, información y orientación, infancia, mujer, ayuda a domicilio…

Ángela.- La ayuda a domicilio fue de los servicios del ayuntamiento iniciales. El servicio de información y orientación y tramitación, el esto del menor y la ayuda a domicilio.

Pepe.- Pero después estaba la línea de coordinación y la línea de animación.

Ángela.- Comunitaria.

Pepe.- Entonces eso allá.

Ángela.- [25 min.] Y cuando ya la delegación empezó a tener cuerpo, que ya se dotó de un staff técnico, de jefazos y jefazas, dijeron: ahora somos nosotros los que tenemos que planificar. Somos nosotros, los técnicos del staff lo que pensamos y vamos a tener que hacer lo que nosotros digamos. Y entonces nos cortaron toda participación.

Pepe.- Eso y la relación con el barrio. La instancia, cada uno… supongo que tenían miedo de que nos contagiáramos de vecinos [risses], porque a ver, yo era muy crítico y podía haber sido más delicado alguna vez, en plan amable, porque para conseguir cosas a veces se consigue mejor, pero también había un “espíritu libre” entre comillas de hablar y… y hacia caminar. Pero claro, todo esto es… después llega el 87, la modificación del Código Civil, que ya permite ir normalizando situaciones de infancia, porque encontrabas de todo. Niños viviendo con alguien sin papeles, que dices… “su madre era prostituta, lo dejó aquí el niño”. ¿Y cómo es posible? [risses]. Pero hasta viuda de guerra militar que no cobra… Viuda que no… Había de todas las situaciones. A lo mejor eran pocas, pero…

Ángela.- Sí, sí, yo me acuerdo que el programa de información y tramitación era… es que había lista de espera para tramitar de todo, de todo. En aquella época el FAS, no sé si os suena el FAS, Fondo de Asistencia Social, uno de los programas del Ministerio. La LISMI [Ley de Integración Social de los Minusválidos] del 83, las becas de comedor… Bueno, en cuanto tuvimos la ocasión de enseguida tener becas de comedor aquello fue una puerta abierta a la escolarización. Y había un conflicto en los colegios para distribuir esas becas de comedor. Todos los colegios querían tener sus becas de comedor y había que distribuir gitanos y payos. Es que era un conflicto… Yo lo recuerdo eso mal, malamente. Pero fue un instrumento muy importante para la escolarización.

Pepe.- Después se planteó, dentro de la línea que compartíamos de objetivos, finalidad, con la Asociación de Vecinos, crear más recursos. Entonces en las escuelaS hicimos estudios con las escuelas, fracaso escolar, necesidades… Se empezó a hablar de la Educación Compensatoria… Entonces por la parte de animación, bonito: hacíamos salidas a la ciudad, cine los sábados… deporte con los niños. Organizamos una comisión de natación para que aprendieran a nadar… Entonces claro, había mucha vida. La Asociación de Vecinos: “la Semana cultural”, con los más brutos del barrio [risses], que había que grabarlo. Campeonato que qué era, era ponerse de acuerdo, hacer el calendario… Y el parque era, está todo ocupado porque es de la Falange y tal. Pero al poco tiempo yo tenía el privilegio de que casi era mi casa, por qué, ¡porque nos dejaban utilizarlo! “Oye, que están aquí del Casal de la Pau que dicen… –Ahora voy, ahora voy.” Pero había… por parte de ellos abrir las puertas, porque estaba cerrado. Y mirabas o preguntabas, estaba todo ocupado. Claro, ¿quién ocupaba? Funcionarios… Y había ahí situaciones muy bonitas, con el Casal de la Pau, con chavales… Y con estos… Digo estos brutos…

Ángela.- El, CURT [Centro Urbano de Rehabilitación de Toxicómanos], que era el centro de conductas adictivas… Y luego yo recuerdo una de las cosas, dijimos… es que paríamos proyectos por todos lados. Decíamos, bueno, vamos a ver, vamos a ver… Y claro, conocimos a Damià, a Catalina y demás, y yo con Damià pues tuve una especial también… química. Porque le gustaba mucho la música, le gusta la música, y a mí también me gusta la música, yo soy de familia de músicos. Y claro, dijimos “¡tenemos que hacer algo aquí de música!”. Pues hale, un Centro de Música. Y con otra compañera, Inma, él y yo y otro compañero, Pere, nos reunimos y dijimos “vamos a hacer un Centro de Música y Danza”. Y empezamos con rondalla y danzas regionales, y escuela de educandos. Oye, se nos llenó el centro, teníamos más de cien nanos y nanas. ¡Más de cien! Un éxito total [30 min.]. Y la cosa fue creándose cada vez más, creándose, hasta… está ahí vigente el centro de música. Ahora está de capa caída, pero tuvo su cénit en toda la década de los 80 teníamos muchísima población. Éramos un referente para la gente para “ah, a aprender música” y luego hay gente que ha salido como músico de ahí del Centro. Han estudiado carrera…

Pepe.- Yo he visto a la banda en muchas manifestaciones…

Ángela.- Luego salió la banda, o sea se fue creando nuevas disciplinas: banda, el coro… de eso me acuerdo mucho. Y después el tema de la cooperativa. La cooperativa que Ginés… laboral, del comedor social. Eso también fue un elemento muy…

Pepe.- Un proyecto de apoyo a jóvenes, que hicieron una cooperativa y con los colegios hacían el servicio de comedor. Entonces era ya una novedad porque era una cooperativa generada aquí y que con los colegios… Y estábamos muy cercanos nosotros y acababa de nacer. No sé cómo habrá ido después.

Ángela.- No, se cerró. Se cerró porque ahí Juan Pedro… Juan Pedro es uno de los músicos, un profesor de los músicos, se interesó mucho por el proyecto y como aquí en la música tenía poquitas horas pues dijo “oye, yo me meto ahí” y entonces se hizo cargo digamos como del… Era una cooperativa, apostábamos por la cooperativa, y dijo “bueno, sí, cooperativa y tal, pero se necesita una persona que lleve esto adelante… impulsora”. Y entre él y el equipo, concretamente Ginés que es el que estaba más, pero bueno, participaban de ideas y demás todo el equipo porque teníamos reuniones y se participaba intensamente de todos. Pues se creó esa cooperativa y se creó puestos de trabajo, creo que fueron unos cuatro, cuatro personas, me suena. A jornada completa. Pero esa cooperativa después duró unos cinco o seis años.

Pepe.- O sea, conforme digamos desarrollábamos esto con la Asociación de vecinos, íbamos a jornadas, nos formábamos… estábamos muy abiertos a escuchar. Y no sé por qué decía esto, se me ha olvidado [risses]. Sería por algo. Bueno, ah, sí, que cuando llegamos al barrio coincidíamos en aumentar servicios. Teníamos relación con los colegios, con todas las entidades y con salud. Después salud vino Fernando [Morais] [més informació sobre salut, Natzaretpèdia], conseguimos el EPA que vino Julia… y entonces la finalidad de todos… coincidimos. A veces lo que tú dices es lo que yo hago también.

Ángela.- Eso fue otro gran avance efectivamente, el traer aquí la… era Escuela de…

Pepe.- ¿De adultos?

Ángela.- No, era escuela compensatoria de gitanos. Que ellos estaban ahí en… ¿dónde estaban, en [San Antonio] de Benagéber? Sí, tenían allí una escuela, Compensatoria se llamaba o algo así, para gitanos sólo. Que se llevaban allí a los gitanos en autobús todos los días. Entonces dijimos… Fuimos allí a contactar con ellos porque dijimos “de que se vayan allí, nada, que vengan aquí”. Total, que hablamos con ellos y se vino Julia con más compañeras y compañeros. Y entonces en el colegio Vicente Hervás, que tenía unas viviendas delante para los profesores, eso se habilitó como aulas. Y entonces se creó como un aula puente para la escolarización de niños / niñas gitanas que no estaban escolarizadas y que claro tenían una edad que no les podías meter en una clase de su edad, porque no podía ser. Entonces ahí hicieron como un aula puente hasta que pudieron poquito a poco integrarla en los colegios. Con el intento de… se creó una coordinadora para distribuirla en toda la zona, en todos los colegios, pero se llevó principalmente en el Vicente Hervás es donde más población gitana se pudo escolarizar porque el director pues como lo tenía delante, tenía un alto porcentaje de población gitana, pues la realidad superó a la posibilidad de distribuirlos realmente. Pero bueno, se consiguió la escolarización con este equipo de… Trajimos estos recursos al barrio, que eran cuatro. Creo que eran cuatro.

Pepe.- Al final éramos muchos y un lío. A ver, coincidíamos en el trabajo de barrio los médicos, algunos colegios, profesionales, claro dices “vecinos”, pero el nivel de vecino aquí también… ¿qué es un vecino? Había vecinos en la cooperativa Povinet y su experiencia… [35 min.] otros en sindicatos, otros profesionales. “Muchos vecinos”, sí, pero también estaban los otros vecinos. Y aquí amabilidad y el valor de los niños como en muchos sitios, se ve. Eso es una cosa general, compartida.

Ángela.- Luego rentabilizamos…

Pepe.- Perdona, es que quería decir la idea. Conforme llevábamos esta idea, luego aterrizaron la Escuela de Enfermería, que es la que trajo, entre comillas, a Marchioni. Es como a ver quién se apunta el punto. Pero nosotros estábamos creo que bien. Llegó la escuela popular de educación del ayuntamiento, que inventó un programa de los niños y que querían también… Y vinieron, y juntos organizábamos. Con el ayuntamiento teníamos muy buena relación, ¡llevábamos a los niños con los de Blasco Ibáñez a la nieve! ¿Sabes lo que significa eso? Tú imagínate… “de puntito, esto me ha costado…” y aquí había que ir “¡vamos a buscar unas zapatillas!” [risses] Y no se nos morían de frío… hostia. Pero claro, los niños de Blasco Ibáñez alucinaban, la primera reacción era [cara de asombro], ¿por qué? Porque claro estos eran… Después nos conocían e hicimos casi… Hicimos cosas, los metíamos en campamentos, que a veces teníamos que ir a recuperarlos, pero… “campamento de Madrid” de… Pero claro, había buen rollo, todos querían colaborar y hacer su función, entonces Juventud del Ayuntamiento cogió fuerza y nosotros… “pues joves. Nosotros”. Intentábamos utilizar todo.

Ángela.- Todo lo que salía, sí.

Pepe.- Venía [ininteligible], hala, todos los niños para aquí [risses]. “Porque yo…”

Ángela.- Universidad popular…

Pepe.- El resultado… pues se quedaron tres monitores sin cobrar. Un nivel… Ayuntamiento. Pero bueno, salieron cosas buenas: excursiones, acampadas, experiencias…

Ángela.- Otro proyecto chulo que impulsé yo… claro yo me acuerdo más de lo mío [risses].

Pepe.- El Centro de Música y Danza fue una bomba porque hacía falta…

Ángela.- No, pero ese fue uno. Pero luego estuvo el de las mujeres gitanas, acuérdate, el de los ajos. Resulta que, claro, teníamos la Universidad popular y venían mujeres gitanas a aprender a leer y a escribir. Y también, claro, venían mujeres gitanas al servicio de información diariamente a por “aduyas”, “señorita, deme una aduya, una aduya” [ayuda]. Total, que cogí a un grupete de mujeres jóvenes gitanas con nanos de seis años o más pequeñitos y les dije “bueno, ¿vosotras queréis trabajar? Aquí hay que trabajar, aquí hay que ganarse la vida, nada de pedir, venir a pedir diariamente aquí. Hay que trabajar”. Enotnces empezamos a reunirnos con ellas, me acuerdo, éste –el de la Universidad Popular– y yo. ¿Cómo se llamaba este chico? No me acuerdo. Vinieron al principio 10 o 15 mujeres ahí, y todas querían trabajar, trabajar, trabajar, “que nos van a dar trabajo allí, que nos van a dar trabajo”. No, no, no. Las expectativas no es eso. “Vamos a ver, qué sabéis hacer. –Pues nosotras vender ajos y limones”. Y Esperanza, Esperanza la de la iglesia, sí, sí, ésa. Entonces dijimos bueno, pues vamos a ver, si hacéis eso nosotras utilizamos esa forma de… de que vosotras tenéis esa realidad para que sea una experiencia para aprender, aprender lo básico, las cuentas: sumar, restar, dividir…; y saber cómo llevar un negocio. Y nosotras intercederemos, el equipo intercederá por vosotras para que os den un permiso de venta ambulante. Estuvimos trabajando casi dos años eso. Conseguimos los permisos, conseguimos… no me acuerdo cuántos permisos, que estaba Miguel Romeu de jefe de Servicio de Mercados. Y entonces nos dio… dijo “os voy a dar un voto de confianza”, yo fui con ellas a la reunión, porque fueron todas. Bueno, cuando se dieron los permisos, al día siguiente, en la puerta de aquí del Centro de Servicios Sociales teníamos cola. Teníamos cola. “Queremos un permiso, queremos un permiso de venta. –¿Perdona? Estas mujeres han estado aquí dos años currándose ese permiso. ¿Tú vienes aquí y quieres ya besar el santo? [40 min.] Vete a la escuela a aprender, a sumar, a restar y a dividir, y entonces cuando sepas hacerlo bien ya hablaremos”. Bueno, pues se consiguieron esos permisos y esas mujeres, con dificultades, fueron sacando sus familias adelante. Porque ellas habían vendido ajos y limones en esa experiencia de dos años, habían vendido ajos y limones. Nosotras incluso fuimos con ellas en alguna ocasión al mercado de madrugada allí a Abastos. Sobre todo era Esperanza, Esperanza y yo fui la primera vez con ella. Dije, dios mío, yo no me levanto a estas horas nunca más. A las tres de la mañana. Total, que ellas solitas fueron comprando sus ajos y limones durante esos dos años y se fueron organizando, y luego les dieron los permisos. Unas lo perdieron porque no sabían administrarse y otras lo mantuvieron. Pero fue una experiencia también bonita, con trabajo con mujeres. Y yo ahí tomé conciencia de la importancia del trabajo con las mujeres. Tomé conciencia de “el trabajo con las mujeres llega directamente a los hijos y a las hijas”. El trabajo con los hombres no llega directamente a las hijas y a los hijos. Es así la realidad.

De hecho, hemos visto que hubo alguna campaña de alfabetización dirigida a mujeres.

Ángela.- Sí, claro, porque el analfabetismo sobre todo era en mujeres. Los hombres aún sabían leer y escribir. Aunque había analfabetismo, tanto en hombres como en mujeres, pero la brecha entre ellos y ellas era tremenda. Y entonces con mujeres gitanas, yo con ese grupo de mujeres gitanas estuvimos la Universidad Popular y el equipo estuvimos alfabetizándolas y sobre todo… pero ya muy de cara al puesto de venta ambulante, o sea con ejemplos concretos de “si yo compro tantos ajos a qué precio lo tengo que vender si los he comprado a tanto”, o sea, con el ejemplo diario, dijimos. Entonces fue una experiencia muy interesante con ellas, el trabajo con mujeres… Y yo ya, claro, ya me decanté con las mujeres, luego yo ya me fui… nos fuimos del barrio, nos trasladamos.

Pepe.- De locales tuvimos primero en la Asociación de Vecinos [en Francisco Falcons], después en uno provisional en Fontilles y después hicieron el Centro. Entonces el Centro, claro, tampoco teníamos infraestructura pero funcionaba con nosotros. Hasta el fin de semana. Y era muy gracioso porque a veces estabas trabajando en el primer piso: “que viene no sé quién” y a veces tenías que abrirlos, y empezaron grupos de música, la ludoteca… el centro favoreció más relación y más…

Vuestros horarios eran… siempre.

Pepe.- Creo que pasaron cinco o siete años, que Sió consiguiera que me compensaran las acampadas… Media jornada o algo así, no me acuerdo. Al final Sió: “ya lo has conseguido. –Y qué, ¿qué has conseguido?” [risses] Es que dices… era una actividad que colaborábamos, y quién iba ahí, pues los niños, muchos de los que en peor circunstancia estaban, qué dices…

Ángela.- Trabajábamos mañana y tarde, yo me acuerdo. Todos los días: mañana y tarde. Horario partido. Yo me acuerdo de haber salido de aquí a las nueve de la noche, de reuniones.

Pepe.- ¿Dónde están los niños? Bueno, estaban en su casa o en la calle, porque algunos no… No había ido al colegio, que eso era lo que dice…: sin documentación, sin existencia, sin escolarizar. Claro. Un niño de 10 años o 12 a ver dónde lo metes. Eh?, en aquel momento.

Ángela.- Tuvimos casos de desprotección, yo eso también lo viví…

Pepe.- Y alguno-… la droga empezó a atacar y… Y también habían desastres y entonces veías también cómo afectaba, de gente que venía…

Ángela.- Eran los años de la droga, sí.

Los años 80 fueron muy duros, muy duros.

Ángela.- Fueron los años de la heroína. Aquí la droga hizo estragos.

Pepe.- Alguno utilizaba… Gitanos, decían, atarlos a la cama para que no se fuera, o sea, que alguno que había vendía droga, su hijo acababa utilizando y a veces lo ataban a la cama que dices… Porque claro, jodía el negocio familiar y encima… La droga era sólo droga. Y aquí hubo de todo en el sentido… fallecidos, alguno salió en el periódico. “Éste ha robado”, éste era un enano que acabó fallecido ¿no?, pero dentro…

Ángela.- Sí, se quedó mucha gente por el camino de esa generación.

Pepe.- Interesante. ¿Cómo se tiró las Casitas de Papel y cómo intervino quien tenía que intervenir? Eso son cosas que ocurren, que es cada uno que haga su función. Entonces ¿aquí qué se hizo? Los vecinos sabían todos lo que ocurre, el que quiere colaborar, colabora, [45 min.] se recopila toda la información y es “el que tenga que hacerlo, que lo haga, esto es lo que hay”. Entonces se vieron obligados entre comillas, a… dijéramos a hacer algo. El resultado fue quitar las Casitas de Papel, pues es una forma de mejorar. Las chabolas que habían ahí de otra forma de ir mejorando el barrio. Entonces aquí una de las cosas buenas que siempre pensábamos en el territorio, lo que había en el territorio, sus problemas y posibles salidas. Una salida era la conexión con Valencia, con el mundo… Y creo que la mayoría de profesionales que vinieron, porque después vinieron de prácticas más gente. Poco cerca vino Rosa Camacho, Adelina.

Ángela.- Neli.

Pepe.- Y salieron encantadas, primero porque ya había un estudio hecho. Segundo, la realidad es que la ves y después el equipo estaba funcionando y dices “coño, lo que he leído lo estoy viendo”. Equipo de acción comunitaria interdisciplinar. Que una de las cosas de discusión era esta, entre nosotros “esto me toca, esto a mí. –No, me toca a mí. –¿Y por qué tú? Si la otra vez…” [risses].

Ángela.- Ah, sí, discutíamos por trabajar más.

Pepe.- Por las funciones. A quién le tocaba, si era mi función o no. “Es mi función. –No, es mi función. –Es un equipo interdisciplinar.”

Ángela.- “¡Ese proyecto es mío!” [risses]

Pepe.- “Ah, éste qué bonito, ¿para ti?”. Bueno, era una discusión que estábamos creciendo. Equipo interdisciplinar, equipo. Entonces llevábamos un criterio: lenguaje común, a ver si nos entendemos… Y había inquietud. ¿Cómo era el tema? ¿Hay que vivir en el barrio, o no? “Hombre, no. –Sí”. Tiene ventajas y desventajas. Todo depende de la persona, porque si yo todas las puertas estaban abiertas, Sió era una caja de recursos y alguien honrada y…

Ángela.- Sí, es justo decir, efectivamente, la figura de Sió aquí en el barrio fue fundamental, fue fundamental. Primero porque tuvo la visión, tuvo la visión… de que el momento, era el momento de surgimiento de los Servicios Sociales. La oportunidad de transmitirlo en la Asociación, porque la Asociación era un agente reivindicativo y de análisis del barrio. Entonces enseguida hubo esa demanda al Ayuntamiento. El Ayuntamiento, claro, el cambio político lo favoreció. Le dijo, pues sí, vamos a contratarte y tú te vas a encargar de crear un equipo ahí con el soporte del ayuntamiento. Y entonces ella fue la coordinadora, no había en ese momento… orgánicamente éramos un equipo con una coordinadora que era ella. Y la verdad es que yo lo recuerdo muy bien. Una persona muy… con unos valores que dentro de su ideología coincidía con la nuestra. Nosotros éramos más de la línea, digamos agnóstica. No veníamos del mundo religioso. Ellos venían de una trayectoria de trabajo con la base, con la población, pues bajo sus creencias. Pero coincidíamos en esa realidad de trabajo, respetándonos todos, respetándonos. Y fue una profesional que supo llevarnos, esos ocho años que estuvimos con ella aquí, porque ella luego ya se lo dejó. Dimitió como directora. ¿Dimitió como coordinadora o directora?

Pepe.- En esto que hablábamos del ayuntamiento, de los sociolistos, hubo un cambio.

Ángela.- Sí, la nombraron directora.

Pepe.- Creo que la quitaron.

Ángela.- No, no, no, hubo un momento que dentro de los dos equipos de Nazaret y Malvarrosa, como éramos asociación, empezaron a ver “yo soy más que tú porque tal, porque cual”. Entonces dijeron “es que el coordinador y la coordinadora tienen que ser directores. Tienen que ser directores del equipo porque tienen que tener una función más…”. Entonces se creó la figura de director y directora y a ella la nombraron. Que hubo un momento en el equipo aquí complicado porque claro, ella no se sentía directora, ella se sentía coordinadora, era una más en el equipo y nosotros ahí, metiéndole, dándole caña: “¿Y tú… serás muy directiva o serás más democrática?” [risses]. La pobre, la pusimos en una tesitura muy difícil. Total, que ella estuvo unos años de directora de aquí del equipo y llegó un momento que cuando ya nos dispersaron, nos presionaron para dispersarnos, pues ella dimitió. Ella dimitió como directora, se quedó aquí como trabajadora social de ayuda a domicilio unos años y luego ya se fue [50 min.], dijo “yo ya no quiero ayuntamiento más”, y entonces se fue a la Universidad. A la Universidad de Trabajo Social como profesora. Y yo me fui… a mí me llevaron a Quatre Carreres, después estuve en otro centro en Campanar… después me llevaron a… A mí, me iban llevando de centro en centro. Bueno, yo me lo iba pidiendo, ¿eh? Me lo iba pidiendo también, me gustaba cambiar de realidad cada ocho años, ocho-nueve años, me gustaba cambiar de programa y de realidad. Y eso y ahora estoy aquí, en Cabañal en una unidad de igualdad, trabajando con mujeres, sólo con mujeres. Sí, sí, pero sí, es una trayectoria muy, con muchos altibajos, con altibajos, con eventos que dices “hemos sido protagonistas de un inicio de unos… de un sistema, de un sistema de los servicios sociales del origen que aquí no existía y de no haber nada, pues lo creamos”. Luego nos abandonaron la acción comunitaria, hubo un momento que dijeron “lo de la acción comunitaria, ya no, ya no”. Ya no se estila y cambiaron la Sección de Acción Comunitaria la quitaron y pusieron otra cosa. ¿Cómo le llamaban ahora? [risses]. No me acuerdo… Cambiaron el cartel de sección de acción comunitaria por lo de… que no me acuerdo qué era. “Centros Municipales de Servicios Sociales”, eso. Centros Municipales de Servicios Sociales. Bueno, ese día…

Pepe.- A mí a veces que venía… Ahora ya estoy jubilado un año, venían estudiantes o jóvenes de prácticas, una carrera, a mí siempre me preguntan, “¿ha cambiado mucho desde que tú empezaste a ahora?” Y yo, “¡madre mía, si ha cambiado!”. Imagínate buscar una máquina de escribir y preguntar dónde hay que apretar… ¿una máquina de escribir has visto tú? [risses] Me acuerdo yo el primer ordenador, hostia, había que meter un disqué para arrancarlo. Hostia. Y los primeros informes a veces hacíamos un informe de una familia de 40 páginas o 50 o 60, que dices… eran informes extensos. Ahora dices, si nadie se los lee, en una página y media te sobra la mitad, pero entonces dices… joder.

Ángela.- La primera máquina se la trajo Sió de su casa.

Pepe.- Pero es que la dinámica era, vale…

Qué barbaridad.

Pepe.- Había que hacer de todo. Fotocopias… Entonces, sólo de ordenadores… Imagínate discutir por una máquina de escribir, hacer un informe porque crees que quieres transmitir y haces 40 páginas, pero hoy en día dices “coño, quién se lo va a leer, si no se leen dos hojas”. Pero claro, nosotros poníamos el empeño de intentar reflejar… Un ejemplo: Casita de papel, una familia, que lo conocerá… Bien, habían tirado a los niños de Misericòrdia [tancada en 1981] porque había que cerrar, entonces, claro, un niño de doce… “¿Y a qué colegio va? –No, ahora vosotros escolarizadlo”. Te dejaban aquí los niños, venían de visita para ver si nos hacíamos cargo. Pero claro, imaginaros un niño que ha vivido en una residencia, que no tiene un nivel, era… puf. Era misión imposible. Claro, eso vas viendo realidades, ¿no? Y era “todos los niños fuera”, vale, bien, los que estaban en institución. Aún funcionaba cuando nosotros empezamos el Tribunal de Menores, porque las competencias… Entonces, claro, aún teníamos que discutir a ver… y los del Tribunal de Menores eran…

Ángela.- Sí, sí. María Dolores Nieto.

Pepe.- Ah, sí que venía de vez en cuanto.

Ángela.- Era la secretaria del Tribunal de Menores.

Pepe.- Lo que podría haber hablado esa mujer, madre mía.

Ángela.- Mare meua, mare meua, esa mujer.

Pepe.- Pero ahí es como se juntaba lo religioso… “¿Prostituta? Quítale el niño”. A ver, vamos a ver…

Ángela.- ¿Y a quién se lo damos si no tenemos familias?

Pepe.- Es decir, era otra cosa ajena a nosotros, pero que estaba ahí y tenía competencias aún. Entonces transcurríamos en una situación a veces… porque no estaba bien regulado aquí cómo actuar con los menores… O situaciones… Han pasado muchos años. Hoy hablas de violencia de una mujer y lo tienes claro, ¿no?, entonces no lo tenías claro.

Ángela.- Es que no había una ley del Menor. ¿Cuándo fue la ley del Menor?

Pepe.- 87 la modificación del Código Civil, que incorpora el supuesto de desprotección y tal.

Ángela.- La desprotección y tal, pero la ley del Menor…

Pepe.- Pero no daba, no daba suficiente. Quiero decir que como había que crear estructuras, Conselleria tenía que asumir dónde está el protocolo, qué hay que hacer [55 min.]. ¿No?, pero claro, te creaba situaciones a veces… Ir de acampada sin seguro.

Ángela.- Nos íbamos con ellos…

Pepe.- Y claro, tú dices, ¿y con quién te ibas? Y claro, iban vecinos, nosotros, y los niños, claro, siempre elegíamos, entre comillas, los que pensábamos que más necesitaban… Yo he jugado con los niños en los parques, ¿eh? O sea, una de las cosas que hablábamos era utilización del espacio. ¿Cómo se utiliza? ¿Dónde están los problemas? En las esquinas: ésta, ésta, ésta. Entonces jugaba con los niños, claro, ibas conociéndolos. Había alguno que primero le tocabas así y se giraba para pegarte [risses]. Entonces claro, tocar había que ir con cuidado.

Ángela.- Me acuerdo un año, claro, estábamos metidos en toda la vida, también folklórica del barrio, hacíamos una semana cultural del barrio en torno a San Juan o así ¿no?, y revitalizamos la noche de San Juan. La revitalizamos, fuimos partícipes también en la fiesta del barrio, y hacíamos una semana de muchos actos, por ejemplo, talleres…

Pepe.- Que ahí confluía muchas cosas y el Centro de Música era cuando yo iba… ahí actuaba… las mujeres. Yo me acuerdo una tortilla que me hicieron especial. Fíjate, aún me acuerdo, era como premio: “Pepe, ¡te hemos hecho las mujeres una tortilla!”. Pa mí solo, hostia [risses]. Y me la comí. Pero ya estaban ahí… ¿cuántas mujeres habría? Un montón.

Ángela.- Un montón. Y me acuerdo un en un de los talleres, me acuerdo que allí en la plaza, aquí en la plaza, había trabajos de carpintería, y me veo a Pepe con el martillo y los clavos, ahí clavando [risses]. Digo, pero ¿qué estás haciendo, una chabola?

Pepe.- Se hizo… cuando el paseo se iba a hacer peatonal, como se hacían ahí las fiestas… Y la radio, salíamos a la radio algún programa alguno participábamos, pero cuando era la fiesta se ponía Ginés “a la radio, ¡los jóvenes!” [risses]. Hacíamos… bueno, estábamos con la gente y entonces.

Ángela.- Ellos siempre iban por detrás con una caterva de críos, parecían el flautista de Hamelín.

Pepe.- Pero situaciones…

Ángela.- Yo con las gitanas, pero ellos con los gitanillos [risses].

Pepe.- Aún me acuerdo yo, un castigo de la familia de Macarena: de cruzado, arrodillado, con peso en la mano. Y dices, bueno, vamos a ver. Claro, te ves situaciones… tropiezas, que no has tropezado… Entre el nivel de pobreza, niveles de atención no… Y chocas con esa realidad y nos costaba a veces a los profesionales asumir realidades que dices “esto no lo había visto”. Y a veces la diferencia de que tú lo conozcas a que sepas que tiene una historia… tienes que intentar objetivizar porque si no…

Ángela.- Cuando decías que trabajabas en Nazaret, la gente se te quedaba mirando y decía “hostri, ¿tú trabajas allí?, pero ¿y no vas con guardia de seguridad detrás?”. Claro, en la realidad… Nosotros que estábamos aquí no lo veíamos así. Veíamos mucha pobreza y veíamos… pero había… la mayoría del barrio era gente trabajadora, la mayoría del barrio era gente trabajadora. Tenía un sesgo tan negativo en la prensa Nazaret, que la ciudad estaba de espaldas a Nazaret. O sea, estaba aislada totalmente, con poca comunicación, pocos servicios públicos. Y claro, cuando venía algún político a aquí en la asociación se le tiraban, le decían “pero oiga, es que aquí la mayoría somos trabajadores y trabajadoras, no son ni mayoritariamente gitanos y gitanas, ni son drogadictos. Y es que en la prensa sólo sale eso. Sólo sale eso. ¿Por qué no ponen ustedes también que la asociación de vecinos tiene estos proyectos, que el equipo de Servicios tiene estos proyectos, que el Centro de Salud es un equipo también majísimo y tiene todos estos proyectos…”. O sea, había tantas… tejido social con proyectos superinteresantes, eso no salía, eso no vendía. Y entonces, claro, darle la vuelta a la tortilla para que se viera el barrio de otra manera… Eso costó muchos años, costó muchos años. Yo me fui de aquí en el 91, 90-91, y todavía se vivía Nazaret como un barrio marginal [60 min.]. Luego estaba rodeado de las industrias pesadas contaminantes, que eso eran… pues claro, quitar todo eso ahí… ha sido una lucha, una lucha muy grande y contra los intereses del gran capital.

Pepe.- Yo me he dado un paseo por el barrio y a simple vista veo tres cosas: mucho comercio, mucho. Yo no los conté en aquella época, pero los podía contar… Y ahora… Se discutió cuando en el paseo, los vecinos decían, “no, va a ser peor”. Y fíjate cuánta gente paseando, en la calle, conviviendo. Entonces lo más me ha impresionado: paseo, cuánto comercio… Aún hay espacios sin utilizar bien y mucha oportunidad para pensar cómo se pueden utilizar los espacios. Entonces es una oportunidad. Esto es el momento más [inintel·ligible], 89. Mira, ahora lo que hay. Entonces dices “¿qué hay?”. Y después, yo no recuerdo haber hablado en aquel momento de respeto, pero era lo que se vivía. Entonces, protegían a los profesionales los vecinos, sabían lo que hacíamos, nos valoraban… Entonces dices, ¿un profesional qué puede pedir? Para poder hacer su trabajo. Y encima: “vamos a programar esto, ¿qué os parece? –No –Sí. –Bien, vale”. La memoria: “esto ha salido bien. –No, no”. Entonces… esa comunicación para mí te da la seguidad de si vas bien o no. Y hablar los compañeros y decir “estos problemas no hemos llegado. Y todos estar conectados con entidades, asociaciones, profesionales… Te daba una apertura, ¿no? Y compartíamos: “se hace aquello allí”. Favorecíamos… yo me fui a Barcelona a ver las ludotecas, para después contrastar. Hay dos modelos de ludotecas, tal y tal. Pero es una forma de aprender de lo que otros se han hecho. Y entonces dices, la inquietud que había aquí, que aún hay, creo, los valores que no se hablan porque vives, no, no te da tiempo… No dices “respeto, respeto”. Cuando se practica no se suele decir. Claro, cuando dices “respeto” es porque ya empieza a fallar [risses]. Pero en aquel momento yo no recuerdo nunca haber dicho “respeto”, en el sentido coloquial, y es lo que más creo que se podía vivir. Vecinos opinaban de toda la variedad y cada uno llevaba su… Pero era enriquecedor porque veías las diferencias… y vecinos que no… un pintor, un pescador o uno que ha estudiado, hay de todo y ¿quién son los vecinos?

Ángela.- Luego ya en los 90 la cosa cambia sustancialmente, porque ya se crea plantilla de funcionarias y funcionarios, se tiene las oposiciones, nos hacen plantilla municipal, que hubo sus luchas porque, claro, nos habían prometido que íbamos a ser funcionarios, nos habían engañado, ¿no? Y vimos que no, que querían una oposición pura y dura. Conseguimos que, bueno, pues fuera una oposición de las primeras, pues una oposición sencilla. No concurso, oposición con entrevista. Y entonces eso fue año… desde el 91 hasta el 93, creo, ¿no? 93. Y entonces, claro, cambió sustancialmente. El trabajo en los 90, ya se crean más centros de servicios sociales, se crea el de la Avenida la Plata, que es el de Quatre Carreres, se crea también Olivereta… Se van creando y se va completando la ciudad de los centros. Ya se distribuye toda la ciudad, 11 centros en todos los 90. Y claro, la Delegación de Servicios Sociales ya al completo. Se crea una delegación amplia con… bueno, pues con profesionales tal. Claro, ahí las directrices van cambiando, van cambiando muy… con poca participación, nos dejan poca participación. Cambian el modelo de Acción Comunitaria a asistencialista. La realidad es que cada vez más la Conselleria, claro, quería sacar… meter competencias nuevas. Nos dan un montón de competencias que no iban al compás de la dotación de trabajadores y trabajadoras [65 min.]. Entonces, claro, estábamos agobiados de trabajo, ya los horarios se tienen que modificar, ya no nos dejan hacer un horario en función de las necesidades del barrio, sino que tienes que hacer el horario de 8 a 3, una tarde y… Al mínimo, la Acción Comunitaria al mínimo, con lo cual, las reuniones con las entidades con cuentagotas. Sí, sí, sí, nos quitan de la Acción Comunitaria. Yo a mí me obligan a quitarme del Centro de Música y Danza, nos obligan a quitarnos de las coordinadoras de la zona. Acción comunitaria se convirtió sólo creo en estar en la coordinadora de algo, pero nada más. Aparecer en la semana cultural del barrio… mínimo, lo mínimo. Y con mucha resistencia de que nos pudiéramos meter con la Asociación de Vecinos, porque ya estaba señalada la Asociación de Vecinos, ya estaba señalada. Como habíamos hecho aquel informe que lo habían tomado como una revelación, de rebeldía, pues dijeron “cuidadito con la Asociación de Vecinos, lo que hacéis con la Asociación de Vecinos, cuidadito”. Eso fue un momento clave y, claro, ahí es cuando Sió dimite. Sió dimite de la dirección del centro porque dice “es que a mí me ponen en la tesitura… claro, saben que yo soy miembro de la Asociación de Vecinos, porque vivo en el barrio y yo no quiero renunciar a ser miembro de la asociación de vecinos”. Entonces casi le presionan para que dimitiera, pero ella lo tuvo claro desde el principio: “yo me quedo como trabajadora social y ya está, y no entro en conflicto”. Y en los 90 ya vimos la realidad que cambió totalmente, totalmente. Empezaron las competencias y se alejó. Los centros de servicios sociales se alejaron de lo que era Acción Comunitaria. Los nuevos que se crearon ni olieron lo que era Acción Comunitaria, ni la olieron. Se creó una cosa… como el sucedáneo, que eran las Mesas de Solidaridad, los proyectos.

Pepe.- Las Juntas de Distrito.

Ángela.- Las Juntas de Distrito, eso fue desde el principio, las Mesas de Solidaridad se crearon en los Centros de Municipales de Servicios Sociales como unas coordinadoras de proyectos donde las entidades podían ahí pedir un dinero del Ayuntamiento para hacer sus proyectos. Y el Ayuntamiento distribuía. Tenían que ser unos proyectos compartidos, colaboración entre las entidades y ahí participaba la dirección del Centro de Servicios Sociales, pero no todo el equipo: la dirección del centro, con unas instrucciones muy claras de la jefa de sección correspondiente, que no la quiero ni nombrar. Entonces nos dijeron a los técnicos: “no, nosotros acción comunitaria, no: la dirección del centro”. Y claro, fueron… los 90 fue un ladrillazo, un ladrillazo para los primeros equipos que surgimos… una decepción tremenda, un desánimo, un…

Pepe.- Hay que ver las cosas como procesos y a veces quedarse con lo más bueno, porque si no… En este caso es el ejemplo de cómo se organiza un Ayuntamiento, una estructura, el peso de un partido y el problema… El primer guion que hicieron los directores era “nosotros somos los mejores, cómo tratar a gente…” No me acuerdo la palabra si era “insubordinados” o “mala gente”, yo qué… o sea un concepto de los que cuesta hacerles entender, ¿no? Ahí ya ves el esquema y dices, bueno, bien, una nueva casta nos ha salido, ¿no? Tienen el conocimiento, el poder y la capacidad, pero a ver, tus funciones como profesional… ¿Dónde la puedo ejercer, en mi tiempo libre? Si tengo la obligación de decir qué puedo mejorar… Pero no llegamos ahí. En ese sentido, el proceso de los profesionales fue: tomar conciencia de que el Ayuntamiento había engañado, ver que había un peligro que a los de Mendicidad y otros servicios los iban a despedir… Hicimos una campaña muy bonita a los Reyes de Navidad. Entonces era el proceso de ejemplo de todos unidos. Después ya vinieron… “vamos a separar, a dividir intereses, el que sea bueno aprobará” y entonces ya entramos en un clima de miedo, sospechas, temor… Y la dirección: “a ver lo que haces”. Y el resultado… si despiden a uno, lo estás viendo y a otro lo amenazan de llevarlo… [70 min.] es un ambiente que no contribuye. ¿Qué era? Pues dejar gente del PSOE en aquel momento les gustaba o… Yo denuncié por despido improcedente, lo gané el juicio, salía la historia nuestra de sin contrato, entonces había un reconocimiento legal de que era el Ayuntamiento, pero tuve que hacerlo en el año 91. Denuncié a los funcionarios por prevaricación con pena de 4 años de cárcel a tres jefes nuestros, duró 4 años, políticamente se hundieron en el sentido… “voy a ser alcalde. –Voy a ser concejal. –Voy, voy… –Nosotros somos”…. La puerta de Blanquerías para ellos… lo miraban de reojo. Y no digo más porque no hace falta. Pero lo que es son procesos bonitos, todos coincidimos, estamos en una circunstancia, unidos somos capaces de hacer una campaña y no los despidieron. Pero después ya vienen…

Ángela.- Pero luego, pero ya hubo… sí, la oposición.

Pepe.- No había… era o el que tragaba y que no hacía ruido y eran tres castigados para que los demás aprendieran.

Ángela.- Sí, para ejemplarizar.

Pepe.- Sí, pero estaba ya sentenciado. Sólo era la cuestión de tiempo. A mí me vino bien en el sentido… seré de los primeros que hizo una denuncia de este tipo en el Ayuntamiento de Valencia, pero ¿y después? Pero esto es un proceso… Claro, afecta porque trabajar en lo que os hemos dicho, en las primeras condiciones nuestras de ilusión, protegidos, te escuchan, escuchas… A miedo, amenazados, y viendo que sí, que sí es verdad, es que te despiden.

Ángela.- Es que pisamos realidad, dijimos: es que hemos vivido una cosa que era impensable, que era ser partícipes del nacimiento de los Servicios Sociales en Valencia y eso…

Pepe.- Perdón, se pueden hacer varias interpretaciones: uno es el género humano y los sociolistos estos lo que han hecho y otra… dentro de los procesos…

Ángela.- Pero yo me quedo con esa parte… porque claro, ¿por qué fue así? Porque no tenían, no había gente allí que dijera… la claridad de decir… no tenemos estructura, como no tenemos estructura, éstos… el personal, estos técnicos que hay aquí, tienen que hacer. Por eso imaginación al poder. Claro, cuando ellos se dotan, cuando ellos se dotan de estructura, las jefaturas de aquí, la jefatura de allá, jefatura de tal… dicen, no, no, ahora vosotros calladitos y quietecitos, y nosotros os damos las instrucciones, y vosotras y vosotros haréis lo que nosotros digamos. Y entonces la participación nuestra se cuestionaba en cada momento, cuando. habíamos demostrado suficientemente que, bueno, éramos… trabajábamos en serio y teníamos muchas ideas. Entonces, claro, ya ahí cada uno se recompuso como pudo. Yo dije, pues sí, he vivido unos años muy bonitos aquí, pero ya cuando me trasladaron a otros centros la cosa era totalmente diferente. Pues ale, a la atención, a la atención individual, nada de Acción Comunitaria, sin salir del despacho… Bueno, salíamos a hacer visitas a domicilio, claro. Y luego sí, nos coordinábamos mucho porque como eso lo mamas de la carrera y lo has parido aquí, pues yo me coordinaba con todo Dios en Quatre Carreres, el equipo… bueno, como era un equipo nuevo, se coordinaba con quien se coordinaba. Pero así, por los centros que he ido pasando, pues de alguna manera el modelo de trabajo, de coordinación con todos los profesionales que trabajan en la zona, era fundamental. Y había profesionales que lo hacíamos, yo no era la única. Pero había otros profesionales que no lo hacían, que no lo hacían. O sea… Entonces, pues eso, la realidad de cada centro…

Pepe.- Hombre, fue un cambio drástico: de ser participativo, enriquecedor, organizar nosotros formación interna, jornadas, y volver a “¿qué dice el director?”, o la directora. Y relaciones con entidades no. ¿Por qué? “Es que la Asociación de Vecinos. ¿Cuál es la relación? ¿Quiénes son la Asociación de vecinos? Es que nos molestan. Entonces mando yo”.

Ángela.- Sí, “las asociaciones tienen su canal, tienen su función, y vosotros sois Servicios Sociales, no son caminos conjuntos, son caminos separados” [75 min.].

Pepe.- Pero bueno, yo interpreto que era más egos y coyuntura… que pasó en muchos sitios. Había mucha gente [del] Menor en Valencia muy interesada… ¿La política social del Menor la habéis leído en aquellos años 80 y algo? Pues tenéis que leerlo, en sentido… recogían algo de fuera y decían: “cerrar los centros, especializar a los profesionales, ya no cuidadores: educadores. Menos… lo que más se parezca a una familia. “Noves Llars” era una entidad que hacía pisos pequeños para vivir niños. Y, es decir, todo lo que significaba el Menor había mucha inquietud, pero ¿dónde quedó esa gente? Desplazada, fuera de servicio… Que dices, claro de aquella política que intentaba ponerse actualizada a las necesidades del menor al ritmo que ha ido… O sea, hoy tienes unos protocolos que deberías actuar así, pero en aquel momento ni había legislación… en el 83, que nosotros pudiéramos saber por dónde, y al revés, queríamos que estuviera más ordenado porque decías, ¿qué hago yo con este niño?, ¿dónde lo llevo? Y entonces dices, bueno, era el momento de que… que había que…

Ángela.- Sí, luego ya el 2000… el 2000 tú ya no estabas en el 2000.

Pepe.- Yo en el 91 ya no estaba, el 91…

Ángela.- Te deportaron, te deportaron [risses].

Pepe.- Todo junto, todo junto [risses]. O sea, yo me fui de aquí del barrio sin decir nada, porque sabía que iba a pasar algo y no quería sentirme implicado aquí. Y por lo que dice ella, que también como había… “cambiamos todos, para dividir”. Acepté y me fui sin decir lo que iba a ocurrir, porque pensaba que era un problema ajeno al bario que no… O sea, si me hubiera quedado, pues hubiera vivido ser protagonista en un mal rollo que encima implicando a vecinos que no era el cuento.

Ángela.- A mí me presionaron para que me fuera. A mí me presionaron. A mí me dijeron… a mí la jefa de nuestra sección me dijo “Ángela, como no te vayas de aquí lo vas a pasar mal”. Dije, bueno, pues oye, abrir puertas, abrir horizontes, si yo no estoy casada con el barrio. Yo no estoy casada. Ha sido una etapa bonita, preciosa. Digo, pues si ahora hay que pasar de etapa, me voy a otro sitio. Y nada, y acepté esa realidad y fui conociendo realidades diferentes, centros diferentes, compañeros diferentes, y he estado a gusto con unos, con otros no. O sea, coincides con gente… en el camino vas conociendo a gente y vas viendo diferentes… Y me interesaba pues cambiar de programa y conocer todos los programas y tal y hasta que llegué al Programa de Mujer, cuando se crea en el 2004, que se abre un centro de mujer, y yo me pido el traslado ahí. Entonces me lo me lo dan, me lo dan y estuve en el CEMIO, se llamaba inicialmente: Centro Municipal de Información a la Mujer; estuve seis meses y luego ya me fui a la delegación, a la a la Delegación de Igualdad y desde allí desde la Delegación pues hacíamos cosas ya de organización, de planificación, de evaluación y tal y cual. Y luego ya ahí estuve 16 años, mi etapa más larga. Era un trabajo interesante y tal, pero llegó un momento muy estresante, muy estresante y yo dije… yo quiero irme para mi barrio. Así es que como hicimos un proyecto que eran las Unidades de Igualdad en los barrios, se creó en Cabañal y entonces en el 2016 se abrió y yo me fui hace poco, hace tres años pedí el traslado y estoy allí, estoy genial, estoy encantada, estoy encantada, haciendo cosas muy chulas. Por qué he retomado lo de la Acción Comunitaria.

Pepe.- No chilles mucho. Bórralo [risses]. A ver si entran… es que la envidia aún es muy mala, la envidia…

Ángela.- Sí, eso bórralo, por favor [risses]. No vayan a enterarse.

Pepe.- “¡Eh, mira lo que he visto aquí!” [risses]. Va la jefa… bueno, no sé quién es el jefe…

Ángela.- Tenemos cuatro coordinadoras importantes: una de ellas es la coordinadora de entidades que están por la Igualdad, hacemos proyectos en común; otra es otra coordinadora que la lleva la Junta de Distrito, que se llama Batecs de Barri, que organizamos una serie de eventos culturales, artísticos, etcétera, en mayo-junio [80 min.]; otra coordinadora que es de coeducación con los colegios, de todos los colegios de la zona; y otra coordinadora, ahora se me ha ido el Santo al cielo, pero son cuatro coordinadoras. Total, que estamos trabajando individualmente con mujeres, trabajando en grupo con ellas también, hacemos talleres para las mujeres y luego estamos en estas plataformas, dinamizándolas. Presenta proyectos, hay una convocatoria de subvenciones para estos proyectos, estamos con las entidades apoyando ese proyecto, asesorándoles… Y son recursos que se crean en el barrio, son proyectos que favorecen a las mujeres y, bueno, pues estamos especializadas en violencia de género, porque la realidad se impone. Desde todo el avance al 2004 de las políticas de igualdad, la realidad… se visibiliza toda la problemática de la violencia de género y nos vienen, nos vienen diariamente. La policía local nos envía constantemente mujeres con orden de protección y tenemos una atención muy individualizada con ellas. Y muy bien, estoy genial. No tengo ganas de jubilarme [risses].

Pepe.- Porque no lo has pensado. Cuando lo pienses… [risses].

Ángela.- No, cuando me llegue la edad me jubilaré, eso sin duda. O sea, yo no me voy a eternizar aquí en el ayuntamiento, no lo voy a heredar.

Pepe.- Yo cuando me jubilé una cosa que pensaba era cuánto estrés hay en el ámbito laboral, cuánto estrés hay… Pero cuando me he jubilado más tiempo digo “no había mucho, había más”. He visto más lo que incapacita el estrés. Hasta compañeros, dices “coño, has terminado una carrera y te metes en este problema y no sales”, que dices… y a veces te lo ha generado una palabra, un comentario. Por eso hay mucho estrés, hay mucho.

Ángela.- Yo recaí por el estrés. O sea, yo tuve… en la delegación, yo tuve tres episodios de neuralgia por el estrés. Una neuralgia de Arnold es una patología que el nervio de Arnold se te inflama, es muy doloroso, y nada, estuve tres-cuatro meses en cada episodio de baja. Pero muy mal, y ahora ya desde que me cambié aquí, ya no. Pero el estrés, a mí me dijo el psiquiatra, dice “eso es estrés que tienes”.

Pepe.- En Paterna hicimos tres estudios de situación psicosocial… salía desastre total, ¿eh?, de los… y no se hizo más porque no quisieron, porque dijo el médico, “voy a ver uno a uno”. Y dije, “¿qué ha pasado?, ¿han despedido al médico? [risses] ¿O ha cogido una baja por depresión?”. No, es que hay que tomárselo en serio. Es decir, la prevención de riesgos laborales, o la Prevención en mayúsculas, era… Cuando empezamos nosotros discutíamos: la [educación] primaria, la secundaria, no, no, no. En cuál nos centrábamos más porque uno decía “no, la primaria, porque a todo el mundo… –¿Y qué hacemos con estos? –Bueno, bueno”. Entonces claro, nosotros teníamos tendencia por los que estaban peor. Porque dices “no, pero es que ahí se pide mucha energía…” Es verdad, hay… general, y teníamos… Intentábamos tener las dos visiones: preventivo para todo el mundo, y eso se llamaba información, fiesta, recursos, que la gente… Porque había eso, desde una mujer que no tenía ningún recurso y a lo mejor era militar, su marido, con derecho… que había que empezar, o sea, y aquí había pues un abandono, entre comillas, ¿no? Que, gracias a las asociaciones de vecinos, igual que otros barrios, la gente va demandando, se va viendo… Entonces dices “ah, vais de fiesta”. Hombre ya, pero hacer una fiesta es sentarlos, llegar a un acuerdo, y ese día. Y ese día de la fiesta cada uno contribuía en enseñar lo que hacía, hacer unas olimpiadas de los colegios en el parque –¿te acuerdas?–. Eso era como las Olimpiadas… ¡antes de la de Barcelona! “¡¡El Colegio!!” Vamos, si nos hubieran grabado… Todos los colegios allí. ¿Y cuándo…? Eso no había ocurrido nunca allí en el parque, que los colegios del barrio, los niños…

Ángela.- Estaba de culo al barrio.

Pepe.- ¡Carrera de 100 metros! [risses] [85 min.]

Ángela.- Sí, el centro este deportivo era una cosa elitista, era una cosa… Elitista no…

Pepe.- Es que era del régimen y entonces ellos los dejaba…

Ángela.- Estaba acotado, los socios, las socias… era caro, carísimo. La gente del barrio no utilizaba las instalaciones, no entraba, no se utilizaba. Hasta que se empezó a decirles “oye, pero estáis de espaldas al barrio, tenéis una dotación aquí estupenda”.

Pepe.- Se creó la comisión deportiva y entonces se empezó a utilizar.

Ángela.- Eso fue también un logro. Sí, sí, muy importante porque empezó…

Pepe.- Hoy he ido y están… serán los de Àmbit, no lo sé. En un campo habrán 20, y en otro había un partido. O sea, son de la familia, pero no sé, no he preguntado, ¿eh? [risses].

Ángela.- Pero eso fue también un logro importante.

Pepe.- Pero la idea era la prevención. Entonces eso nos movían a intentar…. Se habla de primaria, secundaria, terciaria, pero era un criterio: prevención. ¿Lo comunitario qué era? Reconocer al vecino, que participara, que él viera… o coincide con el problema e ir buscando soluciones. Insisto en el tema de antes, aquí hay experiencias que hay que buscar el hueco para aprender y saber. Uno es el tema de la droga o de los delitos y se llama “qué hacer y a quién decirle que haga su función”, porque ni tú eres policía, ni tú vas a perseguir ni es tu función. Pero a ver, si no sabes qué pasa aquí, que pongan a otro –si eres policía–, y si lo sabes, cómo permites que… ¿No? Entonces, de alguna manera aquí sí que se encontró una solución, porque si no no se hubiera podido abordar. No se hace propaganda ni se dice el detalle, pero el resumen es: este es el problema que se llama delito respecto al orden, a la vida a veces y etcétera, etcétera. Quién se encarga de eso.

Buah.

Pepe.- Buah, pero aquí se hizo, sin gritos y sin propaganda. Y el resultado, si no… no hubiera sido, hubiera sido imposible. Porque había… cómo atinas a éste sí, éste no… o quién. Pero aquí todo tiene efecto de repercusión, porque enseguida algunos se compraron casas, ¿no? Se fueron solos. Entonces, pero el tema es prevención, el tema es… aquí hay enseñanzas que… ¿Cómo tratábamos el tema? Es que es difícil.

Ángela.- Se consiguió que el barrio dignificara el barrio, ¿no?, de alguna. Que se crearan muchos recursos, se volcaran todo lo máximo los recursos institucionales en la zona. Entonces, como había muchos agentes trabajando en la zona de diferentes ámbitos: de educación, tal, sanidad… tal, tal; y todos nos coordinábamos, pues eso era un efecto multiplicador de todo. Y era un constante ir y venir de dinámicas en el barrio. Entonces la sensación de toda la gente que venía decía “pero bueno, es que en este barrio hay mucha movida de trabajo, mucha movida”. Nosotros decíamos “sí, sí, claro, pero en el periódico sólo sale lo negativo: la droga y los gitanos, y ya está. Entonces eso tiene que cambiar, tiene que cambiar”. Pero sí, eso el barrio ahora es otra cosa, otra realidad, está metido en una vorágine de especulación. Están los orígenes aquí de lo que pasó en Cabañal: especulación urbanística. Y va a pasar… se va a expulsar a población de aquí. Ya veréis cómo se va…

Bueno, en toda la ciudad.

Ángela.- En toda la ciudad, porque se ha turistificado. Aquí ya hay bajos, cuando yo venía hacia aquí ya he visto un montón de bajos turísticos, la gente vende esos bajos para apartamentos turísticos, que es una economía que es sumergida porque el turista que viene paga en metálico y el que está ahí, pues no hay fiscalización de ese dinero, es dinero negro. Negro. Con lo cual pues es un modelo económico salvaje. Entonces ya la vivienda se está convirtiendo en un bien de lujo, de especulación, de inversión, y va a dejar de ser su función una vivienda que es un derecho, un derecho. Entonces es grave, es grave [90 min.]. No se aprende de lo que ha pasado en otros barrios, no se aprende. Porque esto ha pasado en el Cabañal. Yo lo estoy ahora viendo desde que estoy allí más día a día, en la calle, lo veo, que la gente viene a mí, a vuestro servicio “mira, es que estoy buscando una vivienda de alquiler y aquí es imposible”. 1000 euros, 1200 euros… un cuchitril. Se tienen que ir fuera a buscar vivienda. Cada vez más. Las casas antiguas las cogen grupos de inversión, las rehabilitan y hacen un hotelito, hacen un esto turístico y claro está de moda, vienen turistas, hay mucha restauración, mucha restauración se ha abierto y los precios por las nubes. Es que es que ya te digo, hay cuatro sitios, bares de toda la vida, que son muy buenos y que vas porque todo lo demás te cobran… por tres tapas y dos cervezas te cobran 50 euros. Pero porque está hecho para los turistas.

Pepe.- Yo estoy muy contento de aquella época por todo lo que aprendí, y yo después seguí trabajando en CGT y mantuve alguna relación con la Asociación de Vecinos para una campaña de solidaridad, alguna asociación joven, el Sáhara… cositas puntuales. Después, claro, te ves la obligación… Yo he trabajado en Paterna de educador social y de director técnico en Servicios Sociales. Los últimos cuatro años, director técnico y, claro, han sido mucho trabajo y… Pero bueno, quiero decir que siempre ha sido un referente Nazaret, en cuanto intencionalidad, la organización… Yo he trabajado en Paterna: relación con la… o sea, lo comunitario hay que ir haciéndolo, si te dejan y con cuidado [risses]. Hombre, teníamos… en La Coma lo más interesante era el equipo de fútbol. ¿Sabes quién va en equipo de fútbol de La Coma? Claramunt, Pepe Claramunt te suena?

Hombre, por supuesto, hombre. Familia valencianista.

Pepe.- Si quieres un día, un sábado vamos. Suele estar. El que estaba en la Universidad Popular [a Ángela: ese que has dicho], Pepe Claramunt, el que llevaba las botas de los jugadores, que le llaman “El Papi” allí esmorzant, La Coma. Quién hay: papás, mamás, los niños, niñas, jugando. Y es un equipo que dices. Pero dices, coño, ¿tú sabes lo que es ver allí familia…? “Tu fes el gol, tu sigue!”. Se esfuerzan… Bueno, pues me costó, seguí trabajando con ellos, ¿no? porque van niños y es del barrio. Se ha metido en la Federación de Ayuntamiento y ya “Pepe, vete” [risses]. “Esto lo lleva Deporte. –Vale, vale”. Entonces a veces se hacen cosas desde Servicios Sociales porque lo otros no hacen, porque Deporte no hace. Porque el deporte… a ti no te toca deporte, pero a ver, si es un instrumento que les gusta, se inician, estás en contacto, los conoces… Pues encantados, ¿no? Pero lo digo porque a veces ocupamos… las becas escolares las hacíamos nosotros, pero eso le toca a Educación, no nos toca a nosotros. Pero ¿qué pasa?, que Servicios Sociales era… “bueno, va, Servicios Sociales”, y nosotros era: “bueno, vale, como no hay nadie… Pues bien, vale, de momento lo asumimos”. Es como ahora la Renta: coño, ¿no es de Empleo? Pues que lo lleve Empleo, ¿no? ¿Tenemos que llegar nosotros a la Renta? Que dices… “¿qué eres, un burócrata, un controlador, un ayudador o qué? Si es lo que haces, al final es que la administración tiene que controlar, porque no tiene que ser injusta, pero hoy hay soluciones. Volviendo a entrar ahora… el mundo va muy rápido de cambio, entonces lo más… entiendo yo, los niños es lo más importante que tenemos y es el criterio… que aunque cada uno piense una cosa, después ves que la mayoría de gente quiere a sus hijos en todo el mundo y es el motivo más central, y a partir de ahí es posible llegar a acuerdos con casi todo el mundo, aunque parezca mentira. Yo he estado en La Coma y por los niños “¡lo que haga falta!”. Entonces los niños abren las puertas, reducen la resistencia… [95 min.] Y esto lo digo porque aquí los niños estaban muy presentes: cuando tú veías a un vecino veías a él, su hija… no ibas al vecino solo. Hay un conjunto de mujeres, que ahora sus hijas… he visto a una hija, que vamos, ni he hablado [risses]. La hija… madre mía, qué terremoto. Claro, ves tú niños que van creciendo y vas viendo que la vida… y dices, bueno, a veces no sabemos valorar bien las cosas o se nos olvida. Pero aquí los niños han estado muy presentes. Un ejemplo es éste que pone ahí [Programación 89 y guía de recursos Natzaret] “los niños”.

Es que hubo un momento que salió un susto de tuberculosis, ¿no? Pues se suponía que Arlesa… el agua se filtraba, como hay pozos… y en las Casitas de papel una familia había hecho un día sopa y había comido, ¿no?, que dices “a qué mala hora, pero ¿cómo se te ocurre comer…?” [risses].

Ángela.- “Pero cómo se te ocurre comer con agua contaminada…”

Pepe.- Claro, es que uno era el pozo, otro era allá, ir y volver. Pero dices, bueno, fue un momento determinado que te sabía mal no probarlo, pero dices, claro, son circunstancias que te encuentras y que nunca te has visto… Pero originó un trastorno aquí en el barrio porque salieron muchos casos. Claro, antiguamente Valencia era un sitio que había mucho, y ahora se ha olvidado y parece que no existe, pero sí. Como aquí había mucha deficiencia en el tema de vivienda, de infraestructura y estaba: procesos de legalización, procesos de arreglo…

Ángela.- Aquí además yo me acuerdo, en el ochenta y… cuatro, ochenta y cinco. Hubo unas lluvias aquí muy torrenciales que se inundó toda la parte…

Fue en el 86.

Ángela.- Se inundó toda la parte de la calle Sech, que llegó el agua a un metro, tuviero que salir de ahí en barcas.

Hay una imagen de hasta dónde llegó.

Ángela.- En barcas. Que nos pilló a nosotros en Gestalgar en una acampada con los nanos. Allí cayendo chuzos, con las tiendas de campaña que tuvimos que desalojar el campamento enseguida y bajarnos al pueblo porque… Y nos dejaron una escuela, el alcalde, porque dijeron “estos niños se mueren”. Y aquí había inundación y, claro, enseguida tuvimos que llamar y decir “estamos todos bien, estamos todos bien, estamos en la escuela del pueblo”. Pero aquí hubo gente que… no hubo desgracias personales porque el agua subió muy poquito a poco y fueron siendo desalojadas. Pero claro, el problema de la salida al mar… como se había cortado por el puerto… no tenía salida natural, el nivel freático que aquí es muy alto… pues inundación. Y eso fue un motivo por el que se empezó la Asociación de Vecinos a plantear, bueno, pues la salida natural del agua para que eso no ocurra otra vez y… eso[2]. Pero aquí cada día salía un problema, cada día era un problema.

Y todos conectados, además, siempre todo problemas conectados unos con otros. Entrevistamos a una doctora, a Ana Costa, que igual la conocéis.

Ángela.- Sí.

Y a la enfermera Amparo Coscollá [entrevista disponible ací].

Pepe.- De nombre me suena. Y Fernando que falleció.

Ángela.- Oye, y ¿cuándo falleció Fernando?

Pepe.- Dos años, tres, no sé.

Ángela.- No lo sabía.

Hace unos años. Bueno, lo que nos contaban es muy parecido a lo que contáis vosotros, o sea, los horarios eran infinitos, desde enfermería pues se planteaban la salud, también cuestiones psicosociales, entonces… Salidas, contactar con gente, trabajar con las escuelas…

Pepe.- El punto de vista de salud integral, trabajar con el medio, tararí… Fernando se lo creía… el que más yo creo, de Sanidad. El que más participaba y…

Sí, ellas nos lo contaban también. Estuvo allí metido hasta el final participando con todo…

Pepe.- Una cosa buena aquí también es que las cosas que se generaban se hacían autónomas antes o después: cooperativa, ya, pero después seguía su camino. Creo que salió después de esto Samarucs, la asociación, de deporte o algo así. Originalmente, yo ya no estaba, pero la Asociación de Vecinos apoyó y ahora tienen ahí… [100 min.] mi hijo juega a voleibol y no tiene ni idea de… o sea, sabe de Nazaret por las cosas que, más por Jaume [Cort], ha sido el arquitecto de su casa de Pinedo. Y mi hija cuando era pequeña pues a veces venía, claro, con esos horarios. Sábado, pues a veces traía a mi hija: “mural de la paz”. Entonces mi hija a las vecinas, la acogían como… Entonces el recuerdo de mi hija es “mujeres, sí, me acogían, estábamos con sus hijas allí jugando en una casita baja…”. Pero claro, como tocaba sábado trabajar y no nos lo planteábamos, estábamos a gusto. Como participábamos, el ambiente era bueno… Todo el mundo aportaba…

Ángela.- Nos lo pasábamos bien.

Pepe.- Te enriquecías al fin y al cabo. Hombre, te cabreabas, pero era el instante [risses]. Yo con Ángela alguna vez, la competencia profesional “pues yo estoy cabreado, Ángela se ha llevado lo más bonito” [risses]. “Mírala”.

Ángela.- Pero era por motivos laborales, nunca personales [risses].

Pepe.- Pero bueno, comparado con las cosas que han pasado después dices… que todo el problema hubiera sido ése en la vida. Porque después tropiezas con otras realidades que… entonces dices, tuvimos mucha suerte, privilegio, circunstancias. Ella apareció por prácticas y porque habría oído, y yo aparecí por… se creó la Escuela de Educadores y en la inquietud del barrio, de mejorar… entonces un conjunto de gente fuimos de los barrios. Y la inquietud cuál era, pues mejorar los barrios, entonces por circunstancias diversas confluíamos de alguna manera.

Ángela.- Pues sí. Ahora ya somos… en Servicios Sociales son más de 500 personas. Más de 500, es de las delegaciones más grandes en el Ayuntamiento de Valencia. Seguida de policías y bomberos.

Pepe.- En Paterna es al revés, policía 120, Servicios Sociales… 40, y 30 que los tiran o se van antes de tres años. Que yo hice el estudio, mira cuántos profesionales han pasado, es que es escandaloso.

Ángela.- ¿Ah, sí, que despedían a los profesionales?

Pepe.- Cada tres años si no te han formalizado te tienen que despedir.

Ángela.- Claro, ah, que eran interinos.

Pepe.- Todo interinos. El 90% interinos. Imagínate qué plantilla. Ahora dicen que van a solucionarlo.

Ángela.- Sí, que están con la estabilización.

Pepe.- Pero el interés a veces de Servicios Sociales no acaban de entenderlo. Ahora hay una ley ya que te obliga a esos servicios… pero como todo, si no lo peleas… el ritmo de la vida…

Ángela.- Hemos contado todo.

Pepe.- ¡Va, todo! ¡Pues no queda!

Ángela.- Menos las fiestas que hacíamos…

Pepe.- ¿Cuáles, qué fiestas?

Ángela.- Entre los trabajadores [risses].

Pepe.- Eso no me acuerdo, yo de eso no me acuerdo [risses]. Yo creo que de alguna manera, creo que coincidimos en estar agradecidos a esta experiencia porque aprendimos mucho, nos permitió… y con las personas, vecinos, que hemos trabajado profesionales, ha sido una experiencia también muy bonita.

Ángela.- Sí, sobre todo, efectivamente, la colla de la gente de la Asociación de Vecinos: Sió, Damià, Catalina, Jaume, Elena, Ramon, Peña… Me dejo mucha gente en el tintero.

Pepe.- Sí, hay muchos vecinos de calle, estaba el pintor que falleció también, Vicente [Martí]. Había muchos.

Ángela.- Que lo han dado todo, que lo han dado todo, ¿eh? Lo han dado todo. Es gente que se ha volcado al barrio y han sacado este barrio de la miseria. Porque este barrio, si no llega a ser por la Asociación de Vecinos hoy sería un descampado donde habría contenedores del puerto.

Sí, literalmente, vamos, sería así. Bueno, lo propusieron, ¿no?

Ángela.- Sí que lo propusieron.

Cambiarlos de sitio.

Ángela.- Cambiarlos de sitio “ustedes se tienen que ir de aquí”.

Cambiarlos a todos y ya está, se acabó el problema.

Ángela.- La ocurrencia de un concejal, efectivamente. Y aquí está, para muchos años, Nazaret, aunque cada vez será diferente, pero bueno.

Pepe.- Y quedándose con tres indicadores: la cantidad de comercios, la cantidad de entidades o oportunidades que hay. Una oportunidad, porque aún falta arreglar espacios, que hay muchos [105 min.]. Entonces si lo miras… y con la conexión que hablabais del río… es una oportunidad.

Ángela.- El río, esto es un gran logro, a ver si es verdad [senyalant en cartell que tenen darrere, comentat en la nota 1].

Pepe.- Y si te fijas técnicamente ahora las cosas van: haz un diagnóstico y establece una estrategia, y si puede ser vincúlala. Si te fijas eso ellos ya lo hacían. Lo que pasa es que no éramos tan conscientes, ni el momento era centrarse en eso. El momento era construir… pero hoy en día en una entidad el quid de la cuestión es: un buen diagnóstico, saber quién eres, qué quieres y estratégicamente tienes que decidir cómo…

Ángela.- Y trabajar con participación. Si no das participación la gente no lo asume como propio, no lo respeta, no…

Pepe.- Yo estuve en Paterna sondeando, entre las reuniones, los niveles de asociación. Entonces tienes en Paterna una fundación que trabaja con discapacidad muchos años, no sé si llevan treinta o cuarenta. Entonces, claro, presentó “Plan Estratégico”, hecho por los chavales, que algunos no hablan, o sea que… con dibujos, de una forma participativa. Claro, los ves y dices, están cumpliendo técnicamente, pero están cansados. Entonces transmitir el cansancio una asociación, trabajar con personas con dependencia es agotador porque te implica todo el día al cien por cien, pero tú ves esa entidad, tiene treinta o cuarenta años, tiene plan estratégico, hecho con quién, con los usuarios, y qué hace, buscar un objetivo estratégico y vincularse. Otra cosa es que digas “hay un cansancio, porque llevan mucho trabajo, problemas graves, financiación…” y a veces sólo mirar dices, madre mía, haría falta un ánimo… y si miras otras entidades se han quedado con los estatutos que no los gastan. Entonces si te fijas dices “aquí hay una intencionalidad, aquí y antes”, conjunto de unidad, identidad, convivencia, juntos, seguimos. Entonces, claro, sin decir aquellas palabras, aquí es lo que estaban haciendo los vecinos. Y qué hay que hacer ahora, pues lo mismo entiendo yo: los niños [risses]. Definir los objetivos que aparentemente los tienen fácil, con un poquito de vueltas que le des.

Ángela.- Afortunadamente hay más legislación, que todo lo encuadra dentro de su área de… entonces hay más recursos también, ahora. Antes es que no teníamos recursos, era todo a base de creatividad, de la gente del barrio que incluso daba su dinero para que se hiciera una fiesta del barrio. Es que no teníamos dinero, nosotros manejábamos unos presupuestos ridículos.

Pepe.- Nada. Dinero… [risses]

Ángela.- No me acuerdo lo que era en pesetas, pero… Recuerdo un año que nos dijeron “vais a tener 100.000 pesetas”.

100.000 pesetas, caramba.

Ángela.- Bueno, dábamos saltos de alegría.

¡20.000 duros [risses]!

Ángela.- ¡100.000 pesetas! ¡Para todo el año! ¡Para todo el año! Ahí distribuyendo, discutiendo… “A ver, yo necesito tanto para mi proyecto. –Yo tanto para el mío. –Yo tanto para el mío” [risses]. Sí, sí, era una cosa… es que no teníamos medios, era… Todo básicamente, el 90% salía del barrio, del propio barrio.

———————————————–

[1] Malauradament, el traductor automàtic a castellà sovint afegeix una “n” al final del seu nom. No és una errada ortográfica, sinó un error del traductor que no es pot corregir. En la versió original en valencià sempre trobareu el seu nom escrit correctament.

[2] Esta és una lluita que es manté en l’actualitat [2024]. El concurs públic per a solucions del Parc de Desembocadura celebrat en 2022-2023 es resolgué a favor del projecte “Con(fluir)”, que podem vore en cartells darrere d’Àngela i Pepe. La proposta guanyadora sí incloïa –encara que com a projecte de futur– la recuperació natural de l’eixida del riu a la mar. El temps i la continuïtat de la lluita diran quan s’aconsegueix esta demanda ja “clàssica” de l’Associació. Es tracta de continuar lluitant per vore complir-se el nostre dret de respirar aire pur.

Noms/Cognoms Ángela Mena (treballadora social) i Pepe Lisarde (educador de carrer)
Títol  Ángela Mena i Pepe Lisarde, del primer equip de Serveis Socials
Temàtiques serveis socials, habitatge, dona, infantesa
Data i lloc de l’entrevista  Dimecres 31 de gener de 2024, a l’Associació
Equip entrevistador  Etnopèdia (Laura Yustas, Nelo Vilar)
Enllaç  https://youtu.be/sGgL9tlXCy8
Extracte  https://youtu.be/pBnjrNcNAiY
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Publicacions relacionades La lluita pel Centre Cívic i Social al barri (des de 1976)

La lluita per la Legalització de terrenys (1977-2000)

La lluita per la Salut integral, part I (1976-1985); Part II 1986-95); Part III (1996-2005)

Entrevista a Amparo Coscollá i Ana Costa, la salut integral i el Centre de Salut


Programación 89 y guía de recursos Natzaret (1989). Edició de l’Associació. Podeu descarregar el document (del que parlen Ángela i Pepe en l’entrevista) fent clic sobre la imatge o en títol.

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